¿Se acuerdan de los papeles de Bárcenas?

Los papeles de Bárcenas

Había un tiempo (en realidad sólo ha pasado un año) en el que cada día nos levantábamos con una nueva revelación sobre la corrupción sistémica en el partido del Gobierno (también llamado “La Mafia“). Durante meses asistimos a decenas de escándalos que, sólo de forma individual, habrían hecho dimitir a cualquiera en un país normal. Por entonces, iluso de mi, creí sinceramente que la situación era insostenible y que a este Gobierno le quedaban pocos meses.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué ya nadie se acuerda de aquello? ¿Por qué los grandes medios de comunicación ya no tratan el tema o siguen investigando?

La respuesta es compleja, pero se resume en que menospreciamos la estrategia de “La Mafia”. Pensábamos que la reacción del Gobierno y su partido era pura improvisación para salir al paso, pero ha sido un éxito. A través del control sobre el Poder Judicial y, sobre todo, sobre los medios de comunicación, han sido capaces de llevar las aguas a su cauce. Muy destacable es lo que ha ocurrido con los grandes medios de comunicación: el Gobierno ya controlaba a la mayoría, pero la crisis económica le ha permitido tomar el control de la totalidad de diarios impresos. Leer hoy las portadas de los diarios en un kiosko es como leer el BOE: Todo es “recuperación económica”.

Pero, ¿todas las culpas son ajenas? ¿Acaso no es exigible una actitud más crítica de la ciudadanía? La saturación de información nos ha convertido en receptores de información de usar y tirar. Esa inundación de noticias hace más fácil que olvidemos lo que ocurrió la semana pasada, pero ahí es donde entra el análisis crítico personal, que es el que debe construir una opinión razonada sobre el contexto social en el que vivimos.

Se acercan unas Elecciones Europeas, momento en que “La Mafia” reforzará su estrategia propagandística de la “Recuperación Económica” para tapar lo que hemos visto, leído y vivido en estos últimos años. Está en nuestras manos caer en la trampa o ser capaces de analizar de forma racional qué es lo que están haciendo con nuestros derechos. Es el momento de responder.

Dos años de recortes

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Se cumplen dos años de la llegada de Rajoy a la Moncloa y al evaluar este periodo, la primera palabra en la que pienso es “recortes”. Durante este periodo, el Gobierno ha hecho recortes muy diversos y contra distintos sectores de la población, pero todos se podrían clasificar en los siguientes 4 grupos:

– Recortes económicos: Algunos todavía piensan que hacer una política restrictiva en el gasto público e inversión durante un periodo de crisis es la mejor forma de salir de ella. Nada más lejos de la realidad, como podemos comprobar evaluando las políticas austericidas aplicadas en España desde 2010. Desde que en ese año Zapatero hiciese un viraje en su política económica para contentar a los poderes económicos, la economía española ha sufrido una larga recesión y las perspectivas futuras, lo más positivo que llegan a decir es que se producirá un estancamiento del PIB durante los próximos años. Con la llegada del PP al Gobierno, los recortes en inversión y gasto público se multiplicaron, afectando a funcionarios, pensionistas, I+D, educación, energías renovables, infraestructuras…lo que no ha hecho más que agravar la situación económica heredada de Zapatero. Además de afectar negativamente a nuestra economía durante estos años, estos recortes, sobre todo los de educación, ciencia e I+D, serán un lastre para el desarrollo futuro de la economía española, que pasa por un cambio de modelo productivo y energético.

– Recortes sociales: Muy ligados a los recortes económicos están los sociales, ya que muchos de los derechos sociales necesitan de asignación económica. En estos dos años hemos dejado de tener sanidad pública, gratuita y universal, al recortar este derecho para las personas inmigrantes y al imponer “repagos” para acceder a tratamientos. La Ley de Dependencia se ha derogado en la práctica, acabando con el sueño de tener un Estado digno que se preocupe por cuidar de las personas que no lo pueden hacer por ellas mismas. Las pensiones y el salario mínimo han perdido poder adquisitivo, haciendo más vulnerables a los que menos ingresan. Los trabajadores han perdido derechos laborales y su poder de negociación ha sido recortado vía Reforma laboral, lo que ha provocado bajadas salariales generalizadas mientras aumentaban los beneficios empresariales. España es hoy un país más desigual que hace dos años.

– Recortes democráticos: Se nos había olvidado el poco respeto que tiene la derecha española a la Democracia, pero en estos dos años lo hemos podido revivir. Se intenta criminalizar la libertad de expresión y manifestación, primero vía cargas policiales y ahora mediante una Ley inconstitucional que pretende amedrentar a los que protestamos contra sus políticas. El Congreso de los Diputados, gracias al rodillo de la mayoría absoluta, ha perdido su función de control al Gobierno. También su función legislativa está siendo sustraída, por el abuso del Gobierno en el uso del Decreto Ley. La libertad de prensa es atacada continuamente, mediante el control político de RTVE, la concentración empresarial de los grandes medios de comunicación o por la negativa del Presidente del Gobierno a dar explicaciones sobre la multitud de casos de corrupción que le salpican a él y a su partido. Hemos llegado al punto de que la Policía tenga que registrar la sede del partido del Gobierno por la manipulación y destrucción de pruebas que se estaba realizando; y nadie dimite, ni siquiera se molestan en darnos una explicación, porque si nos contaran la verdad todos se tendrían que ir. Vivimos en un sistema que simplemente aparenta ser una Democracia un día cada cuatro años, pero el resto del tiempo poco se diferencia de algunos regímenes dictatoriales.

– Recortes morales: Creíamos que había avances en las libertades que no podrían dar marcha atrás, pero nos equivocamos. La presencia en el Gobierno y en el Grupo Parlamentario Popular de numerosos miembros del Opus Dei y otras sectas similares está dando sus frutos. Consiguieron acabar con la asignatura “Educación para la ciudadanía” porque les molestaba que en ella se hablase de la igualdad de derechos del hombre y la mujer o que no hay un único modelo de familia. Volvieron a imponer que la Religión Católica sea una asignatura evaluable en los colegios. Han garantizado la financiación pública de los centros educativos que segregan a los alumnos por sexo. Expulsan del derecho a la fecundación a aquellas mujeres que no están con un hombre. Mientras que eliminan el derecho de la mujer a decidir sobre su embarazo. Dudo que exista un Estado desarrollado en el que se haya vivido una regresión de 30 años en tan poco tiempo. De repente “Cuéntame” nos ha adelantado en el tiempo.

Esto sólo ha sido un resumen de algunas de las medidas tomadas por el Partido Popular desde que llegó al Gobierno, pero desgraciadamente no son todas. Durante estos dos años hemos tenido que escandalizarnos a diario por declaraciones de ministros, noticias en prensa, anuncios en el BOE, propuestas del Gobierno… que nos han llevado a un estado del shock, de parálisis ante tantas agresiones a nuestros derechos. Hemos perdido la capacidad de sorpresa ante nuevos escándalos de corrupción y, lo peor de todo, la esperanza en que está en nuestras manos cambiar esto. Yo al menos no me resigno y seguiré protestando, además de plantear alternativas que iluminen nuestro futuro.

Servicios públicos y privatizaciones

Decía el otro día Esperanza Aguirre en una entrevista que, por supuesto, la iniciativa privada gestiona mejor que la Administración pública los servicios que ésta debe prestar. Lo primero que me llamó la atención de esta afirmación es el reconocimiento de su incompetencia como gestora tras 30 años trabajando en “lo público”. Quizás lo que debería haber hecho es dimitir mucho antes, al entender que no estaba capacitada para gestionar de forma eficiente.

Más allá de esta contradicción (una más de las muchas a las que nos tiene acostumbrados la lideresa), es necesario remarcar que no existe ninguna razón jurídica ni económica que justifique la afirmación de que es más eficiente la gestión privada que la pública. Es una mentira repetida mil veces por las voces neoliberales con el único objetivo de aumentar sus parcelas de negocio.

Cuando se externaliza un servicio, la empresa contratada tiene que asumir el coste de ofrecer ese servicio y además obtener un margen de beneficio. Trasladándolo a una ecuación, para que el resultado cuadre, sólo pueden ocurrir 3 cosas: aumenta el coste para la Administración, se recorta el sueldo de los empleados o se ofrece un peor servicio público.

Poniendo un ejemplo de reciente actualidad: el servicio de limpieza en la ciudad de Madrid. ¿Qué habría pasado si, ante el conflicto existente, el Ayuntamiento hubiese optado por remunicipalizar el servicio manteniendo las condiciones laborales de los trabajadores? Pues simplemente se habría ahorrado el margen de beneficio que obtiene la empresa (curiosamente, una de las muchas donantes ilegales del PP). No es una locura lo que digo, el Ayuntamiento de León ha conseguido ahorrar en el servicio de limpieza tras remuniciparlo.

Por supuesto, la intervención de empresas privadas es necesaria para determinados servicios públicos, pero sólo debería ser para actividades temporales o accesorias. En las últimas décadas todas las Administraciones, tanto del PP como del PSOE han sobrepasado ese nivel “imprescindible” de externalización. Precisamente, muchas veces se argumenta, para justificar estas privatizaciones, que si se han generalizado tanto será porque son más eficientes, sin explicar los verdaderos motivos.

Una buena forma de buscar las causas del proceso de privatizaciones podría ser leer los “papeles de Bárcenas”. En éstos se refleja el sistema de financiación ilegal del PP durante décadas, basado en el cobro de comisiones a cambio de concesiones administrativas. Este sistema no es exclusivo de los populares, sino que también ha existido (de forma más o menos generalizada) en otros partidos como CiU o PSOE. Pero lo más importante es la conclusión que se puede sacar de estas tramas corruptas: a más privatizaciones, más negocio; y a más negocio, más comisiones para partidos y corruptos.

Más grave aún que las externalizaciones (privatizaciones de la gestión) de servicios públicos son las privatizaciones de sectores estratégicos producidas desde los años 90. Los mercados del agua y la luz, por ejemplo, además de estratégicos, son monopolios u oligopolios (existen barreras de entrada que impiden la libre competencia), por lo que nadie puede esperar que con esas privatizaciones se obtenga un mercado más eficiente. Lo único que sí ha quedado probado es la facilidad para colocar en estas empresas a amigos de los propios privatizadores o directamente a ex-ministros y ex-presidentes (las llamadas “puertas giratorias” que llegan a beneficiar en ocasiones a la misma persona que privatizó la empresa), lo que pone en cuestión la independencia de los principales partidos para regular estos sectores.

Algunos pensarán que estar en contra de las privatizaciones es algo propio del comunismo marxista. Pues se sorprenderían de cuantos gobiernos marxistas hay en Europa. La liberal Alemania mantiene nacionalizada la mayor parte de su principal eléctrica (E-On), al igual que Italia controla la suya (Enel). También se producen en el ámbito municipal europeo ejemplos que contradicen ese mantra de que “la empresa privada lo hace mejor”: en Berlín y París se ha optado por remunicipalizar el servicio de abastecimiento de agua tras sufrir los efectos de su privatización.

No quiero con este artículo ser complaciente ni afirmar que el sector público funciona perfectamente. Por supuesto hay muchas cosas que reformar para conseguir que la gestión publica de los servicios sea lo más eficiente posible, manteniendo o mejorando la calidad de los servicios y ofreciendo condiciones laborales dignas a sus trabajadores. Cuando alguien enferma hay que curarlo, no cortarle una pierna. Defendamos unas Administraciones Públicas más eficaces como mejor defensa de lo público y desconfiemos de aquellos gestores que admiten su incompetencia al querer privatizar sus responsabilidades.

Las Primarias como “adorno” o como mecanismo de control democrático

En las últimas semanas hemos oído hablar mucho de elecciones primarias en diferentes partidos, lo cual me ha hecho plantearme si es un tema que realmente interesa a la gente corriente (fuera de entornos más “políticos”). Probablemente la mayoría de ciudadanos tienen preocupaciones más importantes que la elección de un candidato por primarias o a dedo, pero lo que es innegable es que todas las encuestas señalan como uno de los principales problemas la calidad democrática de nuestros partidos. Para ver cómo pueden ayudar las primarias a solventar o reducir este problema, voy a clasificar a los principales partidos estatales en 3 grupos, de acuerdo a su visión sobre este tema:

  • No utilizan primarias (PP, IU): Estos partidos se caracterizan porque sus candidatos son designados por el “líder supremo” o por un “órgano supremo”, sin necesidad de consultar a militantes y/o simpatizantes. Optan por la democracia orgánica frente a la democracia directa. Esta opción tiene como beneficio la facilidad y rapidez en la elección, pero tiene muchos inconvenientes. El principal inconveniente es que los aspirantes a ser candidatos tienden a ser dependientes de las personas que los designan, olvidando que la función pública que desempeña cualquier político debe ir dirigida hacia los ciudadanos.
  • Utilizan primarias sólo para el cabeza de lista y con limitaciones (PSOE, UPyD): En este grupo se ha incorporado el mecanismo de las primarias para elegir el líder, aunque debido a ciertas restricciones (exigencia de elevado número de avales), en muchos casos desembocan en una única candidatura, quedando la pluralidad de esas primarias por debajo de la de las elecciones en Cuba. Además, ya que en estos partidos sólo se eligen por primarias a los líderes, el resto de cargos y de candidatos en las listas electorales seguirán siendo simples lacayos del líder, en vez de defender los valores de los militantes y responder ante ellos. Al final, en este modelo, las primarias son más estéticas que reales y aunque pueden ser útiles para legitimar al líder, se convierten en un simple mecanismo de marketing.
  • Utilizan primarias para elegir todos los cargos orgánicos y toda la lista electoral (EQUO): Se trata de un modelo no muy utilizado por los partidos españoles en el que las primarias se convierten en un mecanismo básico de selección de personal y en un control democrático desde las bases. Aquí, para conseguir un puesto en la lista electoral, no tienes que convencer a la dirección, sino a los ciudadanos (más aún si, como en este caso, son abiertas a la participación de toda la ciudadanía). Esto puede parecer anecdótico, pero determinará el comportamiento de ese cargo político que tenderá a anteponer los intereses de sus votantes frente a presiones internas. Además, al no exigir avales para participar, puede dar lugar a una regeneración permanente, al dar más oportunidades a gente menos conocida.

Concluyendo, las primarias pueden ser mucho más que una campaña de imagen, pueden servir para que los ciudadanos ejerzan un control sobre sus representantes y éstos sean conscientes de que deben trabajan para sus representados. ¿No es esto lo que, en definitiva, reclama la gente cuando critica a “todos los políticos”?